¿Cómo, Cuándo y Por Qué Buscar Ayuda?

En colaboración con Gisela Chávez

La mayoría de nosotros sabemos cuándo debemos acudir al médico. Sin embargo, seguimos mostrando dudas y resistencias a la hora de dirigirnos al psicólogo.

Nos cuesta trabajo reconocer que necesitamos ayuda, otros nos avergonzamos porque tememos que nos tachen de locos, otros sentimos miedo y creemos que debemos de poder solucionar lo que nos pasa nosotros mismos. Otro freno es el temor a comunicar a un desconocido nuestros problemas más íntimos. 

Buscar ayuda psicológica no significa que estemos locos, significa que no podemos solos y que lo que hemos venido haciendo hasta el día de hoy, no ha funcionado. De esta manera acudimos a un profesional para que nos ayude a lidiar con estas situaciones o conflictos emocionales.

“La ciencia moderna aun no ha producido un medicamento tranquilizador tan eficaz como los son unas pocas palabras bondadosas”.   Sigmund Freud

El psicólogo o psicoterapeuta

Es un profesional especializado, un científico del comportamiento humano. Su trabajo lo desarrolla, cada día, con personas que se encuentran en un momento difícil de su vida o que se enfrentan a un problema que requiere el análisis ya asesoría -y a veces, la compañía, complicidad y apoyo- de un especialista. El psicólogo cuenta con herramientas metodológicas y con técnicas para realizar una evaluación, establecer un diagnóstico y proponer un tratamiento para abordar los problemas de sus clientes y para ayudarles a entender los motivos de su malestar. No sólo resultan útiles en situaciones de crisis, sino que proporcionan recursos y estrategias para prevenir posibles problemas, y enfrentar de diferente manera situaciones que la vida nos presenta.

¿Cuál es la diferencia entre un psicólogo y un psiquiatra?

La psiquiatría es una especialidad de la medicina. En términos legales y éticos, esto significa que  los psicólogos  no se consideran como capacitados para la prescripción de medicamentos.

La Psicología Clínica, no aborda la salud mental desde la misma perspectiva que la Psiquiatría. Para la psicología, los trastornos mentales no son «enfermedades mentales» en el sentido tradicional. Las  «enfermedades» se conciben,  desde un enfoque más extenso, con modelos teóricos que incluyen el ambiente, la conducta, lo psicosocial y todos los contextos no «patológicos» del individuo.

Sin embargo, esto no impide la colaboración interdisciplinaria entre profesionales de ambas ramas. El Psiquiatra será quien hará el seguimiento psicofarmacológico del paciente, mientras el Psicólogo se encargará de asistir al paciente a través de la psicoterapia según sus conocimientos y la conveniencia para restaurar el bienestar del paciente.

“Tu visión devendrá más clara solamente cuando mires dentro de tu corazón.  Aquel que mira afuera, sueña. Quien mira en su interior, despierta” Carl Jung

¿Cuando acudir al psicólogo?

  • Si te sientes triste, apático, sin ilusiones ni esperanza y piensas que tu  vida carece de sentido.
  • Si  tú alrededor lo percibes como amenazante y te sientes solo e incomprendido. Si crees que todo te sale mal y que las cosas no van a cambiar. 
  • Si sientes miedo de  salir a la calle, relacionarte con otras personas, permanecer en un sitio cerrado, hablar en público, viajar, etc… 
  • Si la obsesión por padecer graves enfermedades o contagiarte de ellas te lleva a conductas extrañas y repetitivas, de las que no puedes prescindir sin que su ausencia te genere ansiedad.
  • Si te sientes muy nervioso o angustiado y casi cualquier situación hace que pierdas el control y sólo sepas responder con agresividad o con llanto.
  • En caso de adicciones como: al cigarro, alcohol o drogas, a la comida, al juego, etc.
  • Si el estrés empieza a mostrarse a través de sus síntomas psicosomáticos: insomnio, problemas digestivos, cardiovasculares, sexuales.
  • Si la ansiedad es una constante diaria, que impide la estabilidad y serenidad necesarias para mantener un pensamiento positivo, una conducta tranquila y el goce de los pequeños placeres cotidianos.
  • Si los silencios, los desplantes o los gritos sustituyen al diálogo, y los problemas de comunicación enturbian tu relación con personas significativas como tu pareja, tus hijos, tus padres, hermanos, amigos, compañeros de trabajo, etc.
  • Si te diagnostican una enfermedad y esto afecta tu estado de ánimo.
  • En caso de pérdidas como: muerte de un ser querido, separación, divorcio, crisis económicas y existenciales, cambio de residencia, nido vacío.

“De nadie estamos más lejos que de nosotros mismos” Friedrich Nietzsche

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