Yo También soy Vulnerable

En colaboración con Mariana Díaz

Decir “Te amo” aun cuando no haya garantías de que el otro responderá igual. Hablar de nuestros sueños con alguien que puede criticarlos. Pedir ayuda. Esperar por los resultados de un examen medico en la sala de un hospital. Todos hemos tenido situaciones ante las cuales nos sentimos vulnerables.

Pero ¿Qué es la vulnerabilidad? ¿Es acaso miedo? En esta sociedad de superhéroes cotidianos, ¿debo evitarla a toda costa? ¿Debo ponerme mil capas encima antes de que cualquiera vea que no soy lo que ellos quieren que sea, porque si no van a pensar que soy débil?

Para dar respuesta a todas estas preguntas, la Dra. Brené Brown, investigadora de la Facultad de la Escuela de Servicio Social de la Universidad de Houston, ha dedicado su vida a estudiar durante más de una década la vergüenza y la vulnerabilidad.

Ella menciona que la vulnerabilidad es una falta de reconocimiento de uno mismo, que no nace con nosotros, sino que, como muchas cosas dañinas, vamos aprendiendo de personas que tienen un valor significativo para nosotros. La vulnerabilidad NO es debilidad. Sin embargo, más interesante aún, es que ella define la vulnerabilidad como la medida más exacta de valentía.

Pero ¿y que tiene que ver la valentía con la vulnerabilidad? Tiene que ver con el hecho de que la principal razón por la que decidimos no ser vulnerables, no dejarnos ver como realmente somos, es el miedo. Un miedo paralizante de desconectarnos con los otros, de no ser dignos de merecer el amor de los demás. 

Para ser vulnerables hay que tener coraje y valentía. Así aquellos que hoy en día son vulnerables, definen el coraje como: explicar la historia de quien eres con todo tu corazón. Tener el coraje de ser imperfecto. Ser amable contigo mismo primero y luego con los demás, porque no puedes tener compasión de otros si primero no te tratas a ti mismo con amabilidad.

La Dra. Brown menciona que hoy en día por el miedo que tenemos intentamos convertir todo lo incierto en cierto, pero que al mismo tiempo mientras más miedo tenemos, más vulnerables somos y esto genera que tengamos más miedo, como en un circulo vicioso que va en aumento.

Para poder entender mejor de que manera se relaciona la vulnerabilidad y la valentía se debe hablar acerca de la vergüenza. La vergüenza es ese miedo universal que tenemos a fracasar.

Es eso que nos grava en la mente para recitárnoslo a nosotros mismos todos los días frases como “Nunca serás lo suficientemente bueno” y si crees que lo serás “¿Quien te crees que eres?” Es nuestra propia exigencia. Porque tras un “fracaso” somos la mayor parte de las veces nosotros y no otros quienes se están burlando por no haberlo logrado.

La vergüenza no es culpa. La vergüenza se centra en algo mas interno, en nosotros mismos, mientras que la culpa se centra en lo externo, en nuestro comportamiento. 

Dice la Dra. Brown que la culpa es “hice algo malo” mientras que la vergüenza es “soy malo”. Que la culpa es “Lo siento, cometí un error”, mientras que la vergüenza es “Lo siento, Yo soy un error”. Y la vergüenza se relaciona con todo lo que nos va comiendo por dentro. Con las adicciones, la depresión, la violencia, los trastornos alimenticios y el suicidio.

La vergüenza aunque se siente igual en hombres y mujeres, se origina en las diferentes expectativas que se tienen para cada género. Para las mujeres la vergüenza tiene que ver con ser perfectas, conservar la estética y la belleza al mismo tiempo que realizan todas las tareas hogareñas después de una jornada laboral. Ser quien se supone que deberían ser.

Para los hombres es una simple cosa: ser percibido como débil. Es no ser el caballero de corcel blanco y armadura de acero que pueda defender a su familia y a su “doncella,” basado en las exigencias que las mujeres de su casa le imponen desde que nace por pertenecer al género masculino.

La Dra. Brown concluye entonces que la vergüenza está íntimamente relacionada con la vulnerabilidad. La vulnerabilidad es el centro del miedo, de la vergüenza y de nuestra lucha por la dignidad, pero es al mismo tiempo donde nace la dicha, la creatividad, la pertenencia y el amor. 

La vulnerabilidad es ser capaz de renunciar a quien crees que debes ser para ser lo que eres realmente.

La vergüenza es la epidemia de nuestro tiempo y hay que encontrar el camino de vuelta hacia nosotros mismos ¿Cómo? Analizando…nos, viendo cómo nos afecta, cómo la trabajamos, cómo nos buscamos en el otro. 

¿Cuál es el antídoto contra la vergüenza? La empatía.

Porque como menciona la Dra. Brown, las dos palabras que curan la vergüenza cuando estamos en medio de la lucha, las únicas salvadoras en momentos de quiebre y reconocimiento de quienes somos contra quienes deberíamos ser son palabras muy simples:

“Yo también soy vulnerable”.

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