Comunicación Asertiva (Parte 2)

Lic. Verónica Alcántara

Intentar un nuevo camino en la comunicación implica además de la disposición, conocer el cómo lograrlo, recordando que la comunicación asertiva es la expresión directa de los propios sentimientos, necesidades, derechos legítimos y opiniones. 

Veremos que re-conocernos representa por un lado, expresar claramente nuestra postura frente a cualquier evento y pedir lo que consideramos justo para nosotros en el presente y también en el futuro, por otro lado aceptar a los demás en su postura, que es muy probable no coincida con la nuestra. Sin embargo los demás sabrán que contamos con una definición clara de lo que deseamos y curiosamente en vez de cerrar posibilidades de llegar a algún acuerdo, las aumenta.

Para lograr esa comunicación es importante decir las cosas que son necesarias, recordando que es igualmente importante lo que se dice y el como se dice. El comenzar a cuestionarnos ¿por qué no siempre puedo decirlo? o ¿por qué lo digo así? tendrá que ver con ciertas ideas como:

  • Pensar que  personas cercanas no se merecen que se les diga lo que me molesta; por el contrario son cercanas e importantes, por lo tanto es mejor resolver que ir acumulando el malestar que ciertas actitudes generan. Lo más adecuado y maduro es hablarlo. 
  • Creer que los sentimientos son solo para sí; en cambio el entablar una relación cercana implica compartir con las personas que consideramos confiables los sentimientos que se instalan en nuestro diario vivir y que son dignos de reconocerse.
  • Considerar que procurarse un bienestar es producto de egoísmo; si recordamos que reconocer que las propias necesidades son tan importantes como la de los demás, y en la medida que uno se siente satisfecho comparte esa satisfacción con los otros, lograremos una ganancia.
  • Reconocer la crítica como la mejor forma de cambiar; es más fructífero focalizar todas las energías a la acción presente, haciendo una pausa y preguntando ¿si yo estuviera en esta situación cómo me gustaría que a mí me corrigieran? 

Estos ejemplos son sólo algunas de las ideas que pueden limitar la expresión clara de los sentimientos y necesidades. Ahora bien, se planteará el cómo se pueden manifestar tanto las propias demandas como las peticiones de los demás. Por supuesto esto se adecuará a las variadas circunstancias y se enriquecerá con la práctica.

1. Comenzar con la descripción de la conducta que esta incomodando: “en el momento que azotas la puerta…”

2. Expresar los sentimientos que provoca: “me siento asustada, me recuerdas a mi hermano, etc”

3. Describir el cambio que se desea: “me gustaría que la cerraras sin golpear”, “preferiría que no la cierres, eso no me tensa”

4. Enfocar las consecuencias positivas de llevar a cabo el acuerdo: “así yo no me asusto y no me pongo a la defensiva” ó “si no lo haces es probable que yo te diga que la puerta no tiene la culpa y entonces la discusión se pondrá al rojo vivo”

“En el momento que azotas las puertas me siento asustada y me pongo a la defensiva, preferiría que dejes de hacer eso, nos evitaremos una discusión mayor”

Las estrategias frente a las peticiones de los otros  tienen el objetivo de aceptar lo que el otro piensa, siente, necesita, y de ser necesario modificar la conducta.

1. Aceptar los sentimientos del otro; eso demuestra que también es importante: “entiendo que te moleste el humo de mi cigarro…” 

2. Reconocer la falta en la que se ha incurrido: “fumé otra vez en el departamento y no pensé siquiera en tú malestar”

3. Ofrecer una posible solución: “estoy dispuesto a cumplir con la cuota por olvidar nuestro trato”

4. Repetir el compromiso que si se está dispuesto a cumplir, recordando que somos dignos de confianza: “saldré a la azotea la siguiente vez”

Entrenar de manera constante estas estrategias y adaptarlas a cada estilo se vuelve un generador de relaciones más sanas, tan solo por reconocer el derecho propio y el del otro, de una comunicación en la tolerancia.

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