Lic. Rosa María Rodríguez
Hace unos días platicaba con una amiga y me contó que hace años padeció de un dolor de cabeza tan intenso que la tuvo hospitalizada durante 3 días, cuando la dieron de alta, alguien le recordó que el día en que la internaron cumplía exactamente un año de estar separada después de 32 años de matrimonio.
Al poco tiempo, otra amiga que sufrió la pérdida de su padre cuando tenía apenas 18 años, víctima de un balazo mientras asaltaban su lugar de trabajo, me comentó que con frecuencia le ocurre algo por las fechas en que sucedió el evento, como mínimo un resfriado muy fuerte que suele mantenerla en cama.
Ambos son ejemplos de lo que se denomina síndrome de aniversario, esto significa que el inconsciente tiene una buena memoria y marca acontecimientos importantes del ciclo de vida por repetición de fecha o edad.
Cuántas veces hemos oído historias de repetición de accidentes, casamientos, enfermedades, muertes, embarazos … a la misma edad, sobre dos, tres, cinco o más generaciones. Por supuesto que no podemos generalizar, pero algunas coincidencias familiares o históricas podrían entenderse como un síndrome de aniversario.
La Dra. Anne Ancelin Schutzenberger nos dice “no somos tan libres como creemos pero tenemos la posibilidad de conquistar nuestra libertad y de salir del destino familiar repetitivo, de conquistar nuestra historia, si comprendemos los complejos lazos que se han tejido en nuestra familia y descubrimos los dramas secretos, las palabras que nunca se dijeron y los duelos inacabados.”
¿Qué tanto sabemos de nuestra familia?
Conocer nuestra historia nos ayuda a entender de dónde venimos y hacia dónde vamos, porque vemos ciertas cosas como naturales y otras como si fueran especialmente extrañas; solemos escudarnos en el “no me dijeron”, pero más bien aquí la pregunta sería ¿has preguntado?.
A veces resulta difícil y hasta doloroso realizar un viaje al pasado de nuestra familia, pero una vez que se inicia, resulta una extraordinaria aventura. Para ello necesitamos básicamente de dos herramientas indispensables:
1) Una buena dosis de curiosidad, que nos va a permitir rastrear todo aquello que nos proporcione información sobre nuestros antepasados
2) Una guía, esto es una persona que nos va a ir acompañando durante las diferentes etapas del viaje. Si se trata de la familia paterna será aquella persona que podría conocer más acerca de la misma, algún abuelo, el padre quizás un tío y así uno nos irá llevando a otro, seguramente nuestra guía va a ir cambiando y también podría ocurrir que se dieran versiones diferentes del mismo evento, después de todo, cada quien percibe los hechos de acuerdo a su propia experiencia, como dice el dicho “cada quien cuenta cómo le fue en la feria” pero esto más que discrepancias podrían significar una gran riqueza para la propia interpretación.
El conocer sobre nuestra familia nos permitirá determinar eventos y fechas importantes que resultaron trascendentes para la historia familiar. Cuántas veces hemos oído algo similar a: “si no hubiera ido a esa reunión jamás hubiera conocido a tu padre”, “si no hubiera llegado a estudiar a la ciudad de México, seguramente no hubiera conseguido la beca que me abrió las puertas a esta oportunidad de trabajo” ó “desde que su madre murió no ha podido conseguir un empleo estable”. Esto resulta más fácil de observar si lo hacemos desde el exterior, es decir cuando nos somos los protagonistas.
Pero ¿por qué es importante conocer sobre el síndrome de aniversario? precisamente porque estas fechas, son períodos en que las personas pueden mostrar cierta fragilidad, tanto física como psicológica en la que aparecen síntomas poco claros y mientras no se den cuenta de ese lazo de aniversario, este se seguirá presentando.
Lo que no se habla el cuerpo lo manifiesta.