Hacia una prevención de los Trastornos de la Conducta Alimentaria en las familias

Colaboración especial por el Dr. Antonio Tena Suck

Clínica de Bienestar Universitario. Universidad Iberoamericana CDMX.

Una encuesta del 2006, que midió la prevalencia de los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) en los campus universitarios en los Estados Unidos arrojó estadísticas alarmantes: casi el 20 % de los estudiantes que respondieron creen haber tenido un trastorno alimentario en algún momento de su vida. Las tasas de prevalencia de los TCA a lo largo de la vida entre el 0,05 % y el 4 %. Además, el 75 % de quienes afirmaron tener o aún padecen un TCA nunca recibieron tratamiento.

De ahí la importancia de ofrecer información general sobre cómo criar hijos con una relación saludable con la comida, así como consejos para una comunicación eficaz y habilidades parentales.

Sabemos, que entre los factores de protección que ayudan, destacan:

  • Apoyo social y familiar
  • Estilo de vida saludable
  • Alimentación balanceada
  • Actividad física
  • Armonía emocional
  • Apoyo médico preventivo
  • Satisfacción y optimismo

Por otro lado, dentro de los factores de riesgo familiar que pueden inducirlos:

  • Prolongación de la fase de dependencia de los hijos con respecto a los padres.
  • Padres sobre protectores y sobre exigentes.
  • Hijos con la sensación de nunca cumplir las altas expectativas de los padres.
  • Familias que tienden a la evitación del conflicto
  • Familias con patrones rígidos de comunicación
  • Familias entrelazadas con falta de límites al interior

De ahí que podemos proponer algunas sugerencias importantes:

  • Procurar no darle a la comida otro valor más que el de sus propiedades nutritivas
  • Darle al niño amor incondicional
  • Educar a sus hijos a alimentarse adecuadamente y a hacer ejercicio con regularidad
  • Poner atención a los hábitos alimentarios de sus hijos sobre todo si deciden hacer una dieta restrictiva
  • Nunca comentar a hijos adolescentes acerca de su peso en forma peyorativa
  • Si hay un problema real de sobrepeso, ellos solos se darán cuenta y lo manejarán cuando estén listos para hacerlo
  • Si el niño o adolescente tiene un problema serio de obesidad, ayúdelo, enfatizando que lo que les preocupa es su salud y no su apariencia.
  • Enfóquese en las cualidades de sus hijos, en lo que tienen de especial, en sus habilidades, en sus ideas.
  • No apoyen la idea de que una dieta, peso o talla particulares van a automáticamente llevar a la persona a la felicidad y al éxito.
  • Otra forma de prevenir desórdenes alimentarios es platicando con sus hijos de los peligros de estos. Con una conversación abierta sobre lo observado.

Referencias

IAEDP (2006) Eating Disorders Review. noviembre/diciembre de 2006, 17, 6.

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