Colaboración de Cecilia Elizondo L.
Qué etapa tan bonita es la previa a nuestro matrimonio. Ilusiones, compras, planes, proyectos… un sinnúmero de eventos que tienen como única finalidad “construir” un nuevo hogar, “ser dos en una sola carne”.
Podría comparar la formación de un matrimonio, de un nuevo hogar, con la construcción de un gran edificio, de un rascacielos que “dominará” una gran ciudad y que seguramente sobresaldrá entre muchas otras construcciones, por su belleza, por su solidez, por su grandeza, por su capacidad de “acoger” a mucha gente dándole cobijo, frescura, trabajo, calor.
Es así como me imagino este nuevo matrimonio, estas dos personas que con su mejor materia prima: Amor, Ilusión, Disposición, Compromiso, Talentos, Fortalezas, entre muchas otras, están dispuestas a construir la mejor y más importante “obra” de su vida: Su matrimonio y su Familia. Y que quisieran, que como ese rascacielos sobresale y brilla ante los demás, su matrimonio y su familia también “brillen”, que también sobresalga su construcción entre las demás por la grandeza de su amor, por el brillo de su entrega, por la belleza de su generosidad y por la alegría de los hijos que la conformarán.
¿Qué es lo que requiere una construcción tan trascendente? ¡Una construcción en la que no sólo intervienen dos jóvenes enamorados e ilusionados, sino que hay una participación Divina y Única que es Dios! Lo que requiere básicamente, como cualquier construcción material, son cimientos sólidos que resistan cualquier eventualidad: tormentas, terremotos, vientos, huracanes…que seguramente se presentarán a lo largo de su vida, porque así es la vida, no lo podemos evitar.
¿Qué es lo que hace que un cimiento sea sólido y no nos traicione ante la eventualidad de los conflictos, enfermedades, pérdida de trabajo…?
Un cimiento firme y resistente está conformado por una serie de virtudes humanas y sobrenaturales que tenemos que desarrollar, en el caso de las humanas, y pedir en el caso de las sobrenaturales. ¿Cuáles son?
- Fe: Virtud teologal que nos permite ver la mano de Dios en todo lo que nos ocurre. La fe nos hace superar las crisis y posibles vaivenes en la vida. No hay que dejar nunca la Fe en tu matrimonio. Es un cimiento vital.
- Amor: Otro cimiento que es fundamental. En la medida en que haya amor, la resistencia ante el derrumbe es mayor. El amor es la “varita mágica” en el matrimonio. Implica “ceder” por elección, “dar” por elección, “entregarme” por elección, luchar por hacer Feliz al otro.
- Fidelidad: Ser fiel a lo que libremente me comprometí. Este cimiento sostiene toda la casa matrimonial. Implica fidelidad a la palabra dada, a los deberes propios del matrimonio, al amor que prometí, en la salud y en la enfermedad, en la adversidad y en la prosperidad. Fieles a nuestros principios, valores y creencias.
- Disposición a ser lo mejor para tu cónyuge y para tus hijos. Dar lo mejor de ti. Eligiendo siempre para el bien tuyo y de los demás.
Ojalá que tu matrimonio sea una Edificación tan sólida que pueda resistir problemas, temblores, inundaciones, vientos y que al final de todo salga “triunfante” y tenga no sólo permanencia terrena, sino visión de Eternidad, donde también brille y sobresalga.
Que al final de esta gran aventura, llamada Matrimonio, puedas decir orgulloso !Qué gran obra, que gran construcción que no sólo resistió sino que brilló por su belleza, calidez, amor, acogida y por la alegría de los hijos que la conformaron! Sus cimientos fueron tales, que resistieron y quedan como huella profunda y ejemplar para las construcciones venideras de nuestros descendientes.


