El Poder

En colaboración con Marisa Gallardo Portela

Me atrevo a suponer que alguna vez has dejado algo que podías hacer hoy para mañana. Si te sorprendes  asintiendo con la cabeza, no te preocupes, el terrible hábito de postergar las cosas es un mal que acecha a la mayoría de los mortales. ¿Cuántas veces no has escuchado que algún amigo, familiar o tu mismo se proponen empezar una dieta, un proyecto, una nueva meta y después nada de nada?

 No somos conscientes del daño que nos hacemos al posponer las cosas, vivimos pensando que tenemos tiempo de sobra, dejando todo para luego y cuando nos damos cuenta resulta que luego ya está aquí para recordarnos con tristeza que no hemos cumplido, ni somos todo aquello que un día soñamos y pensamos podíamos ser.

A menudo nos escudamos en pretextos amparados por frases del tipo: “todo a su tiempo”, “aún no estoy preparado”  “cuando tenga tal cosa”, “más adelante” y varias excusas más que quitan un poco de culpa y nos permiten seguir protegiéndonos tras las faldas del eterno luego. Sin embargo, las frases dejan de hacer sentido cuando notamos una especie de mosca que nos ronda el oído para decirnos cosas como: ¿Y cuándo piensas empezar?, ¿por qué no haces lo que habías planeado? Es ahí cuando un sentimiento de enojo mezclado con frustración nos invade, nos carcome y nos obliga a preguntarnos con honestidad si en verdad queríamos conseguir tal cosa y por si fuera poco, no se nos ocurre mejor idea que mirar a nuestro alrededor para con asombro descubrir que algunos de los que nos rodean sí han logrado sus objetivos. Entonces nos recriminamos y martirizamos por no haberlo intentado con determinación y ahí, envueltos en las cobijas del fracaso, es cuando preguntamos con desesperación ¿cómo lo hicieron? ¿Qué tienen ellos que no tenga yo? Y nuestro ego, en un intento fallido por protegernos, maquilla la realidad y crea pretextos generalizados del tipo: ¡Claro, a él le va bien porque lo ayudan,  él es rico porque heredó, o lo robó, o sabe Dios en que anda metido, ella se ve muy bien, porque seguro está operada, consiguió ese nuevo empleo porque sin duda alguien lo recomendó, saca buenas calificaciones porque ha de ser sobrino del director o vete tú a saber a quién sobornó, el siempre ha sido muy suertudo! En fin que nos da mil y una excusas para no sentirnos devastados, para no ver que las cosas que merecen la pena en la vida implican compromiso y poner de nuestra parte. Sin embargo, por más que nos empeñemos en disfrazar los hechos, ocultar no significa desaparecer y si en verdad queremos avanzar, no nos quedará más remedio que enfrentar la realidad y ver que la gran mayoría de los que logran el éxito, ya sea profesional o de cualquier otro tipo, tienen voluntad.  

La voluntad es ese poder con el que todos nacemos, pero pocos desarrollamos. Es querer y poder, es comprometerse con una causa con fidelidad y firmeza, es ofrecer ese extra que de poco en poco hace mucho, es hacer un esfuerzo con recompensa asegurada, es dar pasos firmes, es tu decisión inamovible, es terminar lo que se empieza, es autodisciplina y convicción. Lamentablemente la voluntad no se compra en farmacias, si no que vive dentro de nosotros, esperando ser utilizada y se alimenta de la confianza en nuestro ser y de lo mucho que en verdad deseamos algo (ojo que deseamos con sinceridad, no algo que deberíamos desear). Para desarrollarla tenemos como aliada a la autosugestión, es decir, si nos auto convencemos de una idea, entonces podremos mantenernos firmes en nuestras decisiones. Un ejemplo sería: Si sabemos que el alcohol es malo y dañino para el cuerpo y de verdad somos conscientes de ello, ¡vamos, que lo creemos hasta la médula! entonces será nuestra voluntad no tomar, pero si en realidad no es algo que nos importe mucho, aunque sepamos que es malo, pues nos dará igual, porque lo sabemos, más no lo creemos.

Es así como funciona la voluntad: Si de verdad lo quieres, de verdad lo obtienes. Déjate impregnar por este maravilloso poder, él te impulsará a crecer, que seas tú quien decide a dónde va, no tu falta de actividad, no dejes nada para mañana porque la vida es hoy, recuerda que la victoria te espera si en verdad tienes convicción.

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