En colaboración con Elisa Urbina
La relación entre los abuelos y los nietos es una experiencia muy positiva que se debe fomentar, puesto que representa un beneficio que irradia a toda la familia. Los seres humanos aprendemos de nuestras vivencias, y los abuelos por su camino vivido, tienen muchas cosas que enseñarnos.
Los nietos aprenden de la experiencia de los abuelos simplemente en el trato que comparten. Es una relación que les enseñará valores, cultura, sentimientos, tradiciones y pertenencia familiar entre otras muchas cosas. Es inimaginable lo se puede aprender de los relatos de los abuelos. Por otra parte, los abuelos al tener participación dentro de la familia se sienten queridos, útiles, recuerdan sus tiempos pasados, lo cual les genera una renovación personal en todo sentido.
Deberes de los padres:
- Ofrecer ayuda y afecto a los abuelos es tan importante como proteger a los niños.
- Es necesario que los padres transmitan una buena y saludable imagen de los abuelos a sus hijos.
- Es aconsejable dejar claro que los abuelos no son ayudantes, sino personas merecedoras de amor y de respeto.
- La presencia de los abuelos debe ser planteada como algo positivo y beneficioso, no como un acto de compasión.
- Comprender que el papel de los padres y de los abuelos se complementa, necesitándose entre sí.
Contar con el apoyo de los abuelos es un alivio para muchas familias, sobretodo si los padres tienen que trabajar. ¡Quién mejor que los abuelos para darnos una mano y consejos en el cuidado de nuestros hijos! Inclusive, en el caso que los abuelos tengan limitaciones físicas y no puedan cuidar de nuestros hijos directamente, estar bajo su supervisión nos dará tranquilidad. No se trata de hacer que los abuelos se conviertan en niñeras de nuestros hijos, ellos ya educaron a los suyos, pero con todo el cariño y afecto que guardan dentro de sí, estarán haciendo mucho más de lo que nos imaginamos.
Hoy en día, las estructuras familiares han cambiado: antes todos vivían juntos en la casa familiar o por lo menos cercanamente, en cambio ahora es más común ver que abuelos y nietos vivan distanciados, o inclusive en ciudades diferentes. Los padres deben promover las visitas, enseñándoles a sus hijos con el ejemplo la importancia de la familia y del contacto que debe mantenerse y así aprendan a amar, valorar y respetar a toda la familia.
Los abuelos poseen una gran capacidad para establecer relaciones de complicidad con los nietos, compartiendo historias, bromas y recuerdos. Es curioso que muchos adolescentes tengan más confianza para hablar de ciertos temas con sus abuelos que con sus padres. Es como si las barreras generacionales padres-hijos no funcionasen igual entre abuelos-nietos. Los abuelos suelen tener un sexto sentido para detectar problemas y estados de ánimo que tantas veces se escapan a los padres. Los jóvenes parecen intuir que la sabiduría y la comprensión de sus abuelos les será muy útil.
Los abuelos además, son los historiadores de la familia. Quizá comiencen ya a no recordar bien los hechos recientes, pero se acuerdan a la perfección de toda la historia familiar. Las anécdotas vividas por sus hijos, son acogidas con insaciable curiosidad por los nietos, ávidos de conocer detalles de sus ancestros y encontrarse inmersos en una larga historia llena de acontecimientos sorprendentes e interesantes personajes desconocidos. Asimismo promueven la transmisión de los saberes de la experiencia, los contenidos y valores de la tradición cultural familiar, algo que los abuelos saben hacer como nadie.
Por todo esto ¡Qué suerte tiene la familia que todavía cuenta con sus abuelos!


