Papá también es Importante

En colaboración con Claudia Amador Escudero

La sociedad ha evolucionado más rápido que la especie humana. Hoy, algunas mujeres pensamos que no  necesitamos a los hombres para criar a un hijo, que solas podemos darnos a basto y educar de manera adecuada a nuestros hijos. Si bien eso es cierto, no significa que nuestros hijos no necesiten al padre para crecer y desarrollarse plenamente: no les quitemos posibilidades ni los privemos de experiencias fundamentales al no convivir con su padre. 

Tendemos a pensar que durante los primeros años de vida los niños necesitan principalmente a la madre, y el padre queda como rezagado, sin saber cuál es su función dentro de la pareja de nuevos padres. Más aún, el hombre suele sentirse excluído de la diada madre  – hijo y de la alegría que las mujeres expresan al traer una nueva vida al mundo. 

Con frecuencia escuchamos en las parejas que acuden a terapia que desde que el niño nació, las cosas no son iguales. El hombre expresa: “sólo tiene ojos para el niño”, “desde que el niño nació  no me hace caso”, “se rehúsa a la intimidad”. Las mujeres se excusan argumentado que primero están los hijos, debido en parte al lugar que toma la mujer en la sociedad al convertirse en madre, reflejada en  la adoración que se tiene a la figura materna  en nuestra cultura. Incluso, son  algunos hombres quienes inmediatamente colocan a la esposa o madre de sus hijos en una posición en la cual al convertirse en “madre de sus hijos” requiere otro  tipo de trato que no incluye seguirla viendo como mujer, como la mujer de la que se enamoró cuando se casó. En algunos casos,  son las mujeres quienes se quejan que desde que dieron a luz, su marido las ve diferentes; en muchas ocasiones esto es interpretado por las mujeres como” ya no le gusto”, “quedé gorda y por eso ya no soy atractiva para él”. El sexo y la vida de pareja pierden su  parte divertida.

Pero en realidad, lo que pasa es que no nos percatamos que a pesar de los avances de la tecnología, seguimos teniendo una parte muy primitiva como animales racionales que seguimos siendo, a pesar de nuestras profesiones, nuestros múltiples títulos, y los grandes avances tecnológicos.

Quizá si volteáramos a ver la vida salvaje de algunos de los animales, podríamos entender parte de nuestra conducta.  Si por ejemplo observamos a los lobos, cuando la hembra pare a los cachorros no desea al macho tan cerca, pero si lo suficientemente como para cuidar el cubil y proveer de alimento a  la madre, ya que mientras los cachorros lo requieran se mantendrá cerca de ellos, sin poder cazar para alimentarse por sí misma. Es el macho quien discretamente se acerca a la madriguera para llevar alimento a la hembra, y no será hasta que ésta este lista  que el macho podrá acercarse incluso a ver a los cachorros. En tanto, él se encarga de mantener alejados a los depredadores y curiosos para que la hembra esté en paz.

Si esto lo comparamos a la vida de los seres humanos, quizá podríamos entender cual es el papel del padre en el momento en que nace un bebé en la pareja. Su presencia es importantísima, porque será él quien proporcione el soporte y la tranquilidad a la madre para que pueda dar a luz. También será él quien se ocupe de todo lo que sucede afuera, asegurándose de que la madre tenga la tranquilidad para ligarse emocionalmente con su hijo y formar lo que los teóricos llaman la diada madre – hijo, para que en un futuro éste bebé o cachorro humano sea un ser humano seguro.

 Esta sería sólo una de las tantas razones por las cuales las madres requerimos que los padres de nuestros hijos se mantengan cerca de nosotros, y nos den ese soporte y apoyo emocional que nos permita hacer un buen trabajo como madres. También los requerimos para que enseñen a nuestros hijos el sentido de la autoridad y den certeza a los hijos. 

Como sociedad debemos rescatar el papel del padre y la  importancia  que éste tiene en el momento del nacimiento de los hijos y durante el resto de la educación. Quizá el saber que él tiene un papel activo, entender el proceso del nacimiento y lo que implica, permitiría que las parejas no se desvinculen emocionalmente cuando llega un bebé a la familia logrando que  los padres no se perciban aislados y distantes de la tarea  paternal que les corresponde.

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