En colaboración con Margarita Watty Urista.
Es el tipo de comunicación en la que expresamos lo que estamos tratando de comunicar sin utilizar palabras escritas o habladas.
Generalmente es diferente la expresión no verbal de la verbal. Los pensamientos se reflejan en el rostro, en nuestros ademanes y actitudes, transmiten lo que pensamos y cómo nos sentimos, aunque la mayoría de las veces no sea de manera consciente. Es una forma de expresión y en ocasiones dice mucho más que las palabras.
La imagen que queremos transmitir depende de la situación. Hay congruencia entre la comunicación verbal y la no verbal cuando estamos en plena confianza y logramos ser muy honestos con lo que decimos. Además, si en verdad nos interesa comunicarnos con alguien debemos de estar atentos a todo lo que nos quiere expresar más allá de lo que realmente nos dice pues la mayor parte del tiempo nos comunicamos sin hablar.
La comunicación no verbal abarca todo el cuerpo: los sentidos, las posturas, ritmos y movimientos corporales, la mirada, los gestos, la apariencia y sincronía interaccional, entre otros elementos.
El hombre es capaz de controlar su rostro y utilizarlo para transmitir mensajes. Algunos autores sugieren que hay expresiones micro-momentáneas que son filtraciones de sentimientos verdaderos, y que permiten a una persona expresar los impulsos o los sentimientos que supone son inaceptables. Lo que se transmite con la comunicación no verbal, de una manera muy poco consciente, es en realidad que tenemos sentimientos personales más íntimos que están haciendo “ruido” en nuestro interior y que no queremos comunicar abiertamente a través del lenguaje.
En la comunicación no verbal, el cuerpo comunica por sí mismo.
- Contacto visual: Al observar la manera de mirar y de mantener la mirada, se suele descubrir el estado de ánimo de los interlocutores.
- Proximidad: es la cercanía corporal con la cual y hasta donde, la persona se siente a gusto, su espacio vital. Para algunas personas es muy importante marcar “su territorio”, porque les da un margen de seguridad.
- Tacto: contacto constante con el mundo a través de la piel. El aprendizaje emocional comienza a través del tacto. Es por eso que algunas personas cuando están enojadas dicen “ni me toques”.
- Sentidos de proximidad: tacto, gusto y olfato, son importantes en la percepción del mensaje total. Muchas veces nos comunicamos a través de ellos. El oído y la vista, brindan experiencia a distancia; el olfato despierta recuerdos; el gusto nos remonta a tiempos pasados y nos reconcilia con el presente.
- Postura, clave más fácil de descubrir, más fácil de observar y más fácil de interpretar de todo el comportamiento no verbal. Imitamos las actitudes y posiciones corporales de los demás o en ocasiones hacemos todo lo contrario.
- Gesticulación, diferente estilo en cada uno y acompaña al lenguaje hablado, utilizando solo una parte del cuerpo.
- Sincronía interaccional, el cuerpo del hombre baila continuamente al compás de su discurso y el que escucha se mueve al compás del relato del que habla. Es el cimiento sobre el que esta edificada la comunicación humana, y sin ella la comunicación sería casi imposible.
- Somos regulares en esquemas de habla y escucha, empleamos el ritmo de conversación para interpretar las relaciones humanas.
Me gustaría terminar con las siguientes frases que considero sumamente ciertas:
“Aquel que tenga ojos para ver, y oídos para escuchar, podrá convencerse de que ningún mortal puede guardar un secreto. Si sus labios mantienen silencio, parloteará con las puntas de sus dedos”. Sigmund Freud.
“El contacto visual es lo que nos hace real y directamente conscientes de la presencia del otro como ser humano con conciencia e intenciones propias.” Jean-Paul Sartre.
Seamos entonces conscientes de nosotros mismos. Reconozcamos lo que sentimos, pensamos, y nuestras verdaderas intenciones, para saber lo que queremos comunicar al otro. Aprovechemos esta manera de comunicación y aprendamos a leernos en la mirada del otro.


