En colaboración con Marité Sainz Manero
Años atrás existía la idea equivocada de que ser padre era igual a ser proveedor económico. Hoy en día sabemos que esto ha cambiado, que un padre debe participar activamente en la educación y en el desarrollo psico-social de sus hijos. Es decir, los niños necesitan no sólo ser mantenidos físicamente, sino que requieren del sostén emocional que la figura paterna les puede brindar.
No obstante, los estilos de vida actuales suponen nuevos retos para los padres y, muchas veces, puede resultar difícil para ellos saber cómo mantener una relación fuerte y sana con sus hijos.
Nadie nace sabiendo cómo ser padre. La paternidad se va aprendiendo conforme la experiencia y por medio de la relación que establecemos con nuestros pequeños; y verlos crecer felices es el satisfactor más grande que existe, además del indicador de que las cosas marchan bien.
“No tengo tiempo para estar con mis hijos”. “No sé cómo acercarme a ellos”. “Tengo mucho trabajo”. “A ellos no les interesa llevarse conmigo”. Son algunas de las frases más comunes que responden los padres cuando se les pregunta acerca de la relación que llevan con sus hijos.
En la actualidad, la psicología asegura que un factor determinante para la salud mental, es la relación que establecen los hijos con sus padres. Por lo que nunca es tarde para acercarnos a nuestros hijos para fortalecer la relación.
¿Cómo puede un padre cultivar y fortalecer la relación con sus hijos?
Estos consejos te ayudarán:
– Dales tiempo: La calidad es mucho más importante que la cantidad. No olvides que los niños valoran más que sus padres les dediquen toda su atención unas horas al día, a que estén ahí todo el día sin prestarles atención.
– Comunícate: Aprende a escuchar; saber escuchar a tus hijos es la clave de la empatía con ellos. Interésate en su vida, platica con ellos para conocer sus ideas, sus gustos, sus frustraciones, sus expectativas, etcétera. Date un espacio para dialogar con cada uno de ellos y crea un clima de confianza donde no se sientan amenazados por mostrar sus emociones y compartir lo que sienten.
– Expresa tu afecto: Muéstrales cuánto los quieres, no sólo con cosas materiales, sino con palabras y acciones. Asegúrales que vas a estar ahí para cuando te necesiten, para que sepan que pueden recurrir a ti en todo momento.
– Pon límites: Traza líneas claras entre lo que pueden y no pueden hacer, entre lo que se vale y lo que no, ya que de esta manera los niños se sienten seguros emocional y físicamente. Ten en cuenta que cuando las reglas son claras y coherentes, los hijos son más felices.
– Juega: Jugar es por excelencia la mejor manera de desarrollar habilidades físicas, emocionales y sociales. Además de fortalecer el vínculo padres e hijos, jugando se abre la oportunidad para conocerse más, para disfrutar y reírse, para aprender y gozar.
¡Recuerda que ser padre puede ser una experiencia fascinante, y que una buena relación con tus hijos será el tesoro más grande que les puedas dar!


