¿Qué Lentes Usas para Filtrar la Realidad?

En colaboración con Karina Márquez Rodríguez

¿Te has puesto a pensar si todos vivimos en el mismo mundo? ¡Claro, en el planeta llamado Tierra! Sin embargo, cada persona posee su propio mapa del mundo; lo que significa que cada quien percibe la realidad de acuerdo a su sistema de creencias, capacidades intelectuales y físicas, aprendizajes previos, cultura y etapa del ciclo de vida en el que se encuentra, entre otras.  

De acuerdo a las propuestas de los fundadores de la Programación Neurolingüística (PNL) en los años 70 en la Universidad de Santa Cruz, California, Estados Unidos, John Grinder y Richard Bandler, no existe ningún mapa que sea más “real” o “verdadero” que otro.  Sin embargo, los mapas más “sabios” son aquellos que permiten el mayor número de alternativas, respetando y tratando de comprender los puntos de vista de las otras personas.

Si en una misma familia preguntásemos lo que resaltaría de sus últimas vacaciones, seguramente cada integrante nos daría una versión diferente.  Quizá uno se fijó más en el clima del lugar que visitaron; otro en el tipo de comida; otro en los colores y decoración de los espacios; otro en los sonidos que hacían las olas de mar y los animales de alrededor.  Es decir, que aún visitando los mismos lugares, o viendo la misma película, cada quien tiene preferencia por unos aspectos y no por otros.  

Todos los seres humanos tenemos los cinco sentidos clásicos: vista, oído, olfato, gusto y tacto, siendo éstos, de acuerdo a la PNL los sistemas que representan el mundo en el que vivimos.  Los seres humanos podemos así ser agrupados en tres bloques en relación a estos sistemas:

  • VISUAL: uso del sentido de la vista para representarnos el mundo que nos rodea.
  • AUDITIVO: uso del sentido del oído para representarnos el mundo que nos rodea.
  • KINESTÉSICO: uso de los sentidos del gusto, del tacto, del olfato y del movimiento corporal, para representarnos el mundo que nos rodea.

Cada uno de nosotros tiene preferencia por uno de estos tipos, y por una combinación de ellos. Generalmente usamos los tres pero los equilibramos diferente.  Los visuales suelen decir frases como “ya veo lo que me tratas de decir” y le dan importancia a las imágenes, colores, paisajes, etc.  Los auditivos tienden a hacer uso de este tipo de palabras: “esto me suena adecuado”, “me gusta cómo me hablas” y les son básicos los sonidos, los tonos de voz, los ritmos.  Los kinestésicos pueden expresarse: “esto me huele mal”, “siento que es incorrecto”, “me duele el estómago tan sólo de pensar…”; le ponen interés a las emociones, necesitan tocar y ser tocados, les es indispensable el movimiento de su cuerpo.  

Cuando nos relacionamos con personas con un canal, filtro o sistema de representación del mundo igual al de nosotros, podemos comunicarnos y comprendernos entre sí, sin que sean necesarias muchas explicaciones, pues podemos conectarnos con facilidad.

Sin embargo, cuando interactuamos con otros que tienen filtros distintos, podemos crecer en la diferencia pues aprendemos distintos puntos de vista y así enriquecemos los propios.  Lo importante, es que se acepte el complemento y que ninguno trate de dominar al otro.  Se requiere de empatía y sobretodo mucha tolerancia, si no para compartir el mundo de otros, al menos para respetarlo.

Rosetta Forner, comenta que estos filtros de realidad nos ayudan a comprender por qué muchas veces algunos seres humanos no logran entenderse y parecen hablar lenguajes muy diferentes.  Se pueden quejar sobre “¿cómo es posible que no vea lo que veo yo?”.  Seguramente a todos nos ha sucedido esto de sentirnos desconectados con ciertas personas.  Las diferencias no es que sean malas, lo que podría afectarnos sería el pensar que todos somos iguales, lo que puede generar abismos en la comunicación entre unos y otros.

El estado de salud del filtro de cada persona, depende de qué tanto se hace responsable del mismo, además de poder tener una mentalidad abierta para tolerar y enriquecerse de los puntos de vista de los demás.  Conducir un automóvil con el parabrisas sucio, sería un riesgo para uno mismo y para los otros; así son los filtros de la realidad; habrá que mantenerlos abiertos, “limpios”, sin depositar en las otras personas las cosas que de nosotros no nos gustan.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:

Forner, Rosetta (2002). PNL para todos. Ed. Lectorum, México, D. F.

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