En colaboración con Ana Martínez-Parente Dodero.
You Only Live Once, (solo se vive una vez).
¿Qué tan bien se aprovecha esta única oportunidad?
La Postmodernidad se define como el movimiento cultural occidental contemporáneo que mina todo fundamento del realismo, es decir, se basa en filosofías idealistas, como el Nihilismo y el Relativismo, que niegan la existencia de la verdad objetiva. Se caracteriza principalmente por la reducción del ser humano a lo puramente material, la pérdida del sentido de vida y de los valores espirituales y morales, el totalitarismo de los instintos, la falta de esperanza y una sociedad indiferente que no busca trascender.
Estas teorías filosóficas parecen ajenas a nosotros, sin embargo, están presentes en nuestras vidas, porque
- El Nihilismo afirma que todo es fugaz y provisional, se debe vivir sin un compromiso definitivo.
- El Relativismo afirma que todo es opinable, que no existe una verdad objetiva.
La palabra de moda entre los jóvenes y los adolescentes, YOLO, refleja estos pensamientos. Existe un permisivismo moral que manipula los valores fundamentales cambiando nuestro pensamiento y nuestra manera de ver las cosas por un “da igual, todo el mundo lo hace”.
Actualmente, lo más importante es vivir la vida intensamente, dejarse llevar por los impulsos, lo más cómodo y lo más fácil, sin pensar en las consecuencias o en lo que es mejor a futuro.
Los Decididores son poderosos que dictan cómo se debe pensar, lo que está bien y lo que está mal. Los medio de comunicación nos llevan al consumismo. Se crean necesidades falsas, como tener el coche del año o siempre estar vestido a la moda. Los políticos promueven ideas como el aborto o el matrimonio entre homosexuales con el fin de controlar la natalidad en el país. Y sin detenernos a analizar un poco toleramos estas falsas codificaciones de la verdad, o peor aún, las hacemos nuestras. Se nos olvida lo realmente importante como la moral impresa en el hombre y las necesidades reales.
Existe un miedo abrumador a tener opiniones e ideas diferentes a las que se imponen. Aunque se tengan otros pensamientos no se expresan ni defienden por miedo a ser criticado o a ser motivo de burla. No está mal hablar y opinar de ciertos temas siempre y cuando no vayan en contra del pensamiento de la mayoría. Aquel que piensa diferente es llamado retrograda e intolerante.
Se escucha mucho la frase “open mind”, que lejos de abrir la mente a lo futuro y a lo mejor para la persona invita a creer cosas falsas, que solo alejan al hombre de su verdadera naturaleza.
La palabra “compromiso” ya no tiene validez. El compromiso implica esfuerzo y responsabilidad, implica moverse de la zona de confort y de lo fácil.
El compromiso con uno mismo de estudiar y trabajar para salir adelante se ha perdido. La mayoría de estudiantes estudian por obligación, y muchos de los que trabajan es porque no tienen otra opción. Volarse una clase o no llegar a trabajar es visto como algo normal. Copiar un trabajo o mentir al jefe es lo más fácil, pero son caminos de mentira que no llevan a nada. Los “ninis”, jóvenes que ni estudian ni trabajan, por miedo al compromiso o por flojera a la obligación, pierden el sentido de vida y no tienen una meta clara por la cual luchar.
También se ha perdido el compromiso con otras personas. El noviazgo es algo que ya no se usa, porque implica compromiso y esfuerzo. Es mejor tener un “free”, un noviazgo sin compromiso, que satisface las necesidades inmediatas pero que no implica fidelidad o responsabilidad alguna con la otra persona. Las estadísticas muestran que el 50% de los matrimonios actuales terminan en divorcio antes de los dos años. Esto refleja inseguridad y miedo al compromiso.
Lo que mueve a la sociedad es la eterna necesidad de tener más. De tener más cosas, de ser mejor físicamente, de tener más poder, y más cosas materiales. Esto deja de lado los valores y metas que son los que deberían mover la vida de un hombre. Los fines como formar una familia se han convertido en medios para obtener otros fines tales como más dinero o posición social y tristemente se con el criterio de “El fin justifica los medios”. No importa lo que tenga que hacer para obtener lo que quiero, sin importar que sea algo material o pasajero.
El hombre no es solamente instintos y sentimientos inmediatos y el creer esto lo ha llevado a tener un vacio interior, que aparentemente no se puede llenar con nada. El pensar que lo optimo es vivir en el aquí y en el ahora nos hace olvidarnos de la necesidad de trascendencia con la que todo hombre nace. Nos aleja de fines, valores, y verdades que llenan ese vacío en el hombre.
La parte espiritual siempre será lo más importante en el hombre, no se puede eliminar aunque se piense lo contrario. Siempre existirá una necesidad de algo más que lo meramente material.
YOLO
Esta en cada uno decidir si se quiere malgastar la vida pensando que vivir sin preocupaciones evitando todo lo que implique un esfuerzo o responsabilidad, viviendo intensamente sin importar que se haga, justificando errores que no nos hacen crecer con frases como “estamos chavos, no pasa nada”; ó pensar que solamente tenemos una oportunidad de ser grandes y de trascender, de ser verdaderamente felices, cosa que no es nada fácil pues siempre implicara un esfuerzo, una responsabilidad y probablemente muchas decepciones, pero que a largo plazo dejan una satisfacción personal porque hay una certeza: sólo se vive una vez.


