Colaboración de Mari Loli Fernández Morett
¿Habías escuchado hablar de este juego? o simplemente ¿crees que lo has jugado?
Te explicaré de qué se trata.
En la vida vamos viviendo situaciones agradables, aleccionadoras, fáciles, difíciles, duras, tristes, etc. Y …¿qué hacemos con estas experiencias?
Platicarlas, “callarlas”, recordarlas, ú “olvidarlas”. Y las entrecomillo pues son estas, las que supuestamente olvidamos o callamos, las que forman parte del “material perfecto” irónicamente llamado, para el juego del ” Aquí no pasa nada”. Jugar a esto es más que nada un recurso consciente o inconsciente que se utiliza para no tener que hablar sobre algo doloroso o difícil que vivimos, pues hacerlo nos volvería a doler.
Sin embargo, tampoco es la solución, pues está comprobado que almacenar en la mente y en el corazón situaciones que nos resultan muy fuertes de vivir o de entender y nos duelen, causan mucho daño, en un principio emocionalmente y más tarde físicamente. Lo ideal es poder hablarlas, y solucionarlas para poder sanar.
En ocasiones vemos a las parejas que prácticamente se encuentran rotas ya por la mala relación –este es un ejemplo- y sin embargo continúan viviendo juntas jugando a “la familia feliz” en donde el ámbito de violencia verbal y psicológica es la única manera de relacionarse y en dónde los hijos perciben perfectamente este juego pero temen preguntar o comentar. Entonces ellos lo aprenden y lo comienzan a jugar desde muy temprana edad. Todos participan del aquí no pasa nada y se vuelve una situación anormal, normalizada.
¿Lo has visto en otros o jugado tú mismo?
Otro ejemplo en que se presenta el juego del “Aquí no pasa nada” es cuando una persona no se siente bien físicamente, incluso algo le duele, o bien observa que algo no anda bien en su cuerpo y no quiere acudir al médico por miedo a que le encuentren algo, o le causen dolor, o gastos o le impliqué un tratamiento o lo comprometa a modificar su ritmo de vida, etc. Todas estas razones son entendibles, pero en este ejemplo lo ideal es enfrentar la consulta médica, y como se dice, mientras más pronto mejor.
Un caso más para ilustrar cuando jugamos al “Aquí no pasa nada” es cuando tenemos en casa un hijo con adicción en el consumo del alcohol y comienza a caer en excesos y a tener problemas de interacción con otras personas como puede ser con el novio(a), con el trabajo, la escuela, o con la autoridad, o bien tuvo ya un accidente, y ante la impotencia y el desconocimiento de cómo actuar ante esto, se vive en el juego del “Aquí no pasa nada”, mismo que juegan tanto los padres como el hijo, aunque haya otras personas del entorno para quienes está clarísimo el problema.
Este juego tiene mucho que ver con la negación, situación en la cual tenemos de frente el problema, pero no queremos o no estamos capacitados para enfrentarlo, ya sea porque no se sabe cómo o no se sabe cuándo y por lo mismo se le da la vuelta. También los afectos entran en juego, los vínculos afectivos se ven amenazados, y mejor se tiende a minimizar o a negar la situación.
Pero este juego también genera enojo, impotencia, tristeza, depresión por que el hecho de que no se solucione el problema y el que se trate de minimizar no quiere decir que no duela y que no sea real su existencia. El no hablarlo no significa que no existe.
Una buena recomendación es que ante alguna situación que nos parezca anormal o nos esté indicando que hay un problema, pidamos consejo o ayuda en un principio para ver si lo que vemos es real o no, y si lo es, poner manos a la obra para su mejor solución en tiempo y en forma.
Reflexionemos: si estamos participando en el juego de aquí no pasa nada. La forma de pararlo es tener el valor de reconocerlo y buscar ayuda especializada para abordar la situación en lugar de seguir postergándolo indefinidamente.


