Colaboración de Marisa Gallardo Portela
Existe un bien preciado de valor incalculable que todos conocemos, pero pocos reconocemos. Quienes lo quieren creen que deben pagar por él en hoteles de cinco estrellas o en sesiones de masajes en algún spa exclusivo, pero nada más lejos de la realidad, pues el silencio siempre está presente para quien lo quiera escuchar.
Y no me refiero al silencio que duele, que oculta, que calla y esconde, sino al silencio que habla, que dicta y que guía. Para ser más específica, me refiero a ese poder que emana del interior y que conocemos como intuición.
A menudo los seres humanos somos prisioneros de la cárcel de nuestros pensamientos e intentamos escapar sumergiéndonos en el bullicio y en el ruido del estrés, de la radio, la televisión y las redes sociales en donde todos hablamos a la vez, pero casi nadie escucha. Luego nos vemos perdidos y nos arrodillamos pidiendo ayuda divina para que nos diga cómo resolver o enfrentar tal o cual situación y creemos que recibiremos respuesta con todo el caos mental que hay en nuestra cabeza.
No somos conscientes de lo importante que es crear un espacio de silencio y tranquilidad en donde la intuición nos pueda hablar.
La sociedad nos ha dictado que debemos de usar la razón para tomar cualquier decisión, pero esto es una verdad a medias, ya que los humanos somos más que un cerebro con tronco y extremidades. Somos un conjunto de ideas, emociones, sentimientos y sensaciones. Por ello es que al nacer también hemos sido dotados con este gran poder llamado intuición que es capaz de percibir lo que a simple vista no se ve.
Pero ¿qué es la intuición? Para muchos la sola palabra les suena a cosa esotérica. Sin embargo, se equivocan ya que la intuición tiene que ver con los instintos y es tan real como la vida misma.
A mí me gusta definirla como la:
Inteligencia
Natural
Totalmente
Universal
Innata
Conocimiento
Inspirador
Orientativo
Necesario
Sí, la intuición es precisamente una especie de GPS o brújula que nos guía y que cuando nos sentimos perdidos nos ayuda a recalcular la ruta para meternos en sintonía. Es una herramienta maravillosa con la que todos hemos nacido y si la aprendemos a utilizar nunca nos sentiremos desprotegidos.
Podemos estar en medio del ruido y aún así encontrar esa voz que nos habla con suspiros palpitando desde el interior, sólo debemos mirar hacia dentro y encontrar ese espacio en blanco que surge entre los pensamientos y que como una especie de vibración recorre nuestro cuerpo para brindarnos la solución que nos lleve hasta tomar una buena decisión.
“Activa ya tu brújula interior y recuerda que el silencio reflexivo y la intuición son poderosos consejeros; si caminas de su mano te harán mucho más fácil el trayecto”.


