¡Mi hij@ se Autolesiona!

Colaboración de Lic. Rosa María Rodríguez

Últmamente hemos escuchado a padres preocupados por que encuentran en sus hijos heridas que sospechan ellos mismos se provocan. A esto se le conoce como autolesiones: heridas hechas deliberadamente como un intento de expesar sentimientos intolerables y encontrar un alivio inmediato.

Autolesionarse es un acto deliberado, reiterativo, privado y personal. Para los jóvenes que lo llevan a cabo suele constituir un acto de expresión, una forma de comunicación no verbal, una estrategia de supervivencia, un llanto en busca de ayuda y una manera de pedir protección.

Se ha encontrado como antecedentes de la conducta de autolesionarse, un sentimiento de desamparo, de soledad, de abandono, de vacío  y confusión. Son jóvenes que manifiestan signos de depresión, frustración, ansiedad, coraje y tensión. Muchas veces esto se relaciona con experiencias infantiles de abuso físico, emocional, mental, verbal o sexual, con una marcada inseguridad que se acompaña de sentimientos de inadecuación “no sirvo para nada” “soy muy fea/o” y baja autoestima.

La forma en que algunos jóvenes han podido explicar las autolesiones son las siguientes:

  • Cuando se sienten atrapados, desesperados y sin esperanza refieren que las autolesiones les ayudan a sentirse más en control
  • Ante sensaciones de rabia y tensión que se van acumulando, cuando sienten que van a explotar, las autolesiones pueden aliviar tensión
  • Al experimentar sentimientos de culpa y vergüenza, las autolesiones pueden ser una forma de autocastigo
  • Cuando experimentan una desconexión de su cuerpo o de su mundo que es como sentirse “dormidos o muertos”, las autolesiones son una forma de sentirse más vivos o conectados 
  • También pueden darse autolesiones por imitación en un grupo, cuyo fin es lograr un sentido de pertenencia

Las autolesiones representan una conducta que se tiende a ocultar por lo que resulta difícil obtener datos estadísticos precisos, sin embargo se calcula que en nuestro país se presenta en un 10% de los adolescentes, siendo más común en mujeres (65%) que en varones (35 %).

Entre las conductas autolesivas más comunes se observan las siguientes:

  • Cortarse y rasguñarse
  • Quemarse
  • Quitarse las costras impidiendo que curen
  • Tatuajes autoaplicados y perforaciones
  • Morderse a sí mismos
  • Jalarse los cabellos
  • Golpearse

¿ Cómo padres qué podemos hacer cuando sospechamos que nuestro hijo/a presenta alguna de esas conductas autolesivas ?

  • Permanecer cercanos y alertas ante signos de malestar motivándolos a hablar sobre ellos, pues causarse heridas es una forma de expresar lo que se está sintiendo y que no se puede nombrar
  • Escuchar sus preocupaciones sin minimizarlas, pues a veces los adultos pensamos que sólo lo que nos sucede a nosotros es importante, lo de nuestros hijos “son niñerías” olvidando lo que esas situaciones nos parecían cuando teníamos la misma edad 
  • Ofrecer simpatía y comprensión, pues cuando alguien se siente comprendido es mucho más capaz de contenerse a sí mismo
  • Mantener la calma y evitar enojarse ante la conducta
  • Cuidar de no caer en el reproche y favorecer la conversación a través de la escucha 
  • Ser claro en cuanto a los riesgos de autolesionarse 
  • Asegurarse de que obtienen la ayuda necesaria tan pronto como sea posible, como la intervención de especialistas en salud mental

Las autolesiones son un síntoma. Y los síntomas no son voluntarios, pero sí indicadores de que algo sucede.

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