Colaboración de Alicia Fernández del Castillo Magro
El verdadero maestro no solo nos ayuda a adquirir nuevas habilidades y destrezas, sino es el que nos ayuda a desarrollar una sólida fortaleza mental y espiritual y a convertirnos en personas humanas. Los niños son sabios maestros de la vida… nos enseñan a no tener miedo, a decir la verdad, a ser sencillos y naturales, a jugar, a perdonar y seguir siendo amigos… capaces de amar, y de crear…
Sin embargo, poco a poco en nuestro caminar por la vida nos encontramos con otro tipo de maestros: con dificultades, y adversidades, o con enfermedades y caídas y debemos aprender las lecciones que se desprenden del fracaso, y entonces….¡ A empezar de nuevo! Los más grandes éxitos suelen venir después de los fracasos, cuando, sostenidos en virtudes y valores colocamos la experiencia en nuestro ser, y no en nuestro ego… y llenos de humildad, perseverancia y amor, volvemos a empezar.
Y así… seguimos caminando, librando batallas, observando cómo existen personas que salen victoriosas de problemas semejantes a los nuestros… y los convertimos en nuestros nuevos maestros, y en silencio, aprendemos de nuestros héroes anónimos, que nos dan grandes lecciones de vida. Muchas veces ese gran maestro ni siquiera te conoce; ni siquiera se da cuenta de que tú lo observas y lo admiras… y nunca sabrá que tocó tu vida, y que su ejemplo dio testimonio de su gran Fe, y su gran Amor.
Algunas veces es un buen amigo el que toca tu vida, y puedes agradecerle que ahora tu vida sea más plena, congruente y rica…. Otras veces somos nosotros los que somos maestros, aunque muchas veces no nos damos cuenta. Y la gran mayoría, al ser bendecidos con ser madre o padre, tenemos la gran responsabilidad de educar a nuestros hijos, con amor, ejemplo, y ética.
Muchos elegimos ser MAESTROS COMO PROFESIÓN, preocupados por formar niños, o jóvenes a quienes se les abre la vida, y que deben estar preparados para solucionar sus propios problemas en una forma justa, comprometida y responsable.
Otros participan en enviar su mensaje a adultos, y a adultos mayores… preocupados por mejorar las condiciones de la vida humana, reafirmando los valores que engendran confianza en los miembros del grupo, y los estimulan a ponerse a servicio de sus semejantes, y a encontrar un sentido a toda su experiencia.
Por lo tanto la labor del verdadero maestro consiste en transmitir las Auténticas Razones para vivir y trascender. Es preciso ocuparse del desarrollo de buenas Instituciones que mejoren las condiciones de la vida humana, ya que todo hombre, sin importar su creencia o religión, es un ser digno que merece realizarse plenamente como persona humana.
El verdadero maestro ayuda a ser un hombre y una mujer libre y responsable de sus actos. Extrae la mejor versión de una persona y le ayuda a descubrirse en sus talentos, como un ser humano único e irrepetible.
¡¡¡GRANDIOSA ES LA VOCACIÓN DEL VERDADERO MAESTRO!!! El que nos enseña a amar el maravilloso Don de la Vida, cuando en el fondo está la sonrisa de Dios, que nos muestra nuestra propia misión en esta tierra!!! El que al tenderte la mano llena de Fe, te lleva por un camino de Esperanza, para que seas un ser optimista y alegre, y puedas amar a Dios, a ti mismo, y a los demás!!!
Es por eso que debemos estar conscientes de nuestros actos, porque TODOS, en algún momento de nuestra vida somos, hemos sido y seremos MAESTROS.


