¿Son Necios los Adultos Mayores?

Colaboración de  Mari Loli Fernández Morett

Suena fuerte la pregunta, pero la realidad es que más de una vez lo hemos afirmado. Al adulto mayor se le relaciona de inmediato con los términos de discapacidad, necedad, terquedad, carga, olvidos, mal humor, etc. Si bien es cierto que  algunas de estas situaciones  se llegan a presentar, también es cierto que no en todas las personas, ni en el mismo grado.

Los más jóvenes solemos olvidar, que llegaremos a esa edad – si bien nos va-  pues en realidad la ancianidad más que ser un mal social, es una gran suerte y una gran coincidencia. Y con coincidencia me refiero a todas las circunstancias que se tienen que conjuntar para que una persona viva 70, 80 o más años.

Para empezar lo ideal es que tengamos salud o por lo menos una salud razonable como para ser auto suficientes para las tareas básicas de la vida, como por ejemplo comer por sí solo, el baño diario, vestirse, caminar, por mencionar solo algunas. Hay que pensar la gran suerte que es que todos los órganos de nuestro cuerpo, o su mayoría,  funcionen lo más adecuadamente posible para amanecer cada día sintiéndonos relativamente bien.

Decía alguien por allí que: “Si a partir de los 40 años  despertamos y no nos duele nada es que estamos muertos”! Claro esto es una broma, pero de alguna manera refleja que el paso del tiempo no es en vano, necesariamente nos vamos deteriorando con los años. 

Por otro lado también, el adulto mayor requiere además de alimento, un hogar, compañía, un ambiente seguro y amoroso. Esto, lo requiere no sólo el adulto mayor, sino cualquier persona a cualquier edad. En efecto así es,  sin embargo lo requiere con mayor razón el adulto mayor pues es mucho más vulnerable dada su edad, y  es importante que no tenga ya preocupaciones sobre la satisfacción de sus necesidades básicas si no que algún o algunos familiares sean quienes se ocupen ahora de suministrarle lo necesario para su vida diaria. 

“Como me ves te verás” dice el refrán. Es decir, nadie estamos exentos del deterioro con el tiempo y además nos recuerda que  hagas lo que hagas  tú por algún adulto mayor, lo hará también  alguien por ti mañana.

Quisiera recomendar también una buena actitud tanto en el adulto mayor como en sus cuidadores o familiares, ya que de ello dependerá el que se genere un buen ambiente en las circunstancias que sean. Una buena actitud es como una regadera en tiempos de secas, es una inyección de energía en un lugar en donde urge que las cosas funcionen bien. 

Algunos adultos mayores fueron previsores y ahorraron y/o cuentan con alguna pensión y un seguro médico y esto los  hará más autosuficientes,  lo que les permitirá  tomar ciertas decisiones sobre su persona sin tener que depender de algún familiar para ello. 

Pero si esto no hubiera sido así, entonces la familia será quien tome decisiones al respecto que en ocasiones pueden no ser las que al adulto mayor le hubieran gustado. Es decir, en ocasiones se pierde la autonomía. 

El adulto mayor no es que sea necio, es que simplemente ha acumulado años, y por lo general ha acumulado molestias físicas y frustraciones o satisfacciones, pero también experiencias maravillosas, y además, tiene ya más camino andado  que lo lleva a tener un pasado más largo y un futuro más corto y esto causa ansiedad, la que se define como miedo al futuro. La verdad es que nadie conocemos con certeza absoluta lo que iremos a vivir en el futuro y a todos nos causa un cierto temor el pensar ¿qué será de mí en unos pocos años?

Si tratamos de entender todo esto es más fácil que percibamos de diferente manera al adulto mayor y no nada más los encasillemos como un viejo necio, si no como una persona que merece respeto, y que es exactamente como nosotros, pero con más edad. 

Esto nos invita a pensar que nosotros llegaremos algún día a ser adultos mayores, si es que aún no lo somos, y que querremos seguramente ser bien tratados y no mal etiquetados con calificativos humillantes.

Quedamos pues invitados a la reflexión…

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